Tomar dos latas de sardina a la semana, la dosis de oro para prevenir la diabetes

Un estudio revela que el consumo regular de sardinas puede prevenir la diabetes tipo 2. Según expertos, tanto el pescado blanco como el azul son excelentes fuentes de proteínas y micronutrientes como fósforo y magnesio. Sin embargo, el pescado azul, como la sardina, destaca por su perfil lipídico y su alta concentración de grasas poliinsaturadas, lo que lo convierte en una opción más nutritiva.

Las autoridades sanitarias recomiendan consumir pescado de 3 a 4 veces a la semana, y al menos una de esas veces debe ser pescado azul. La sardina en conserva con aceite de oliva es una opción saludable en una dieta equilibrada.

Además, los ácidos grasos omega-3 presentes en los pescados son beneficiosos para la salud cardiovascular, ya que ayudan a disminuir el colesterol malo y aumentar el colesterol bueno. Y, según un estudio reciente, el consumo regular de sardinas tiene un efecto preventivo ante la diabetes tipo 2, especialmente en pacientes con prediabetes.

El estudio demostró que el consumo de sardinas no solo redujo el riesgo de padecer diabetes, sino también mejoró otros parámetros como la resistencia a la insulina y la presión arterial. Por lo tanto, los expertos consideran que el consumo de sardinas es recomendable desde el punto de vista médico, ya que es asequible, fácil de encontrar y seguro.

Es importante destacar que es preferible consumir sardinas enteras, sin quitarles el esqueleto, ya que esta parte es rica en calcio y vitamina D. Además, a la hora de elegir sardinas enlatadas, es importante optar por aquellas con contenido bajo en grasa total, grasa saturada y sodio, y con al menos un 55% de pescado en el producto.

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Finalmente, se resalta que los ácidos grasos omega-3 y omega-6 son esenciales para el cuerpo y solo se pueden obtener a través de la dieta. En este sentido, los pescados y mariscos son las principales fuentes de omega-3. Estos ácidos grasos tienen efectos antiagregantes y vasodilatadores, lo que ayuda a reducir la presión arterial y prevenir la trombosis. Por lo tanto, incluir sardinas en la dieta puede proporcionar múltiples beneficios para la salud cardiovascular.

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