¿Por qué no vivimos 200 años? Probablemente es por culpa de los dinosaurios.

La duración limitada de la vida humana en comparación con otros seres vivos podría estar relacionada con la era de los dinosaurios, según un nuevo estudio. Durante esa época, los mamíferos tuvieron que reproducirse rápidamente para sobrevivir, lo que pudo haber afectado genéticamente su esperanza de vida.

La investigación reveló que los mamíferos perdieron ciertas enzimas durante la era de los dinosaurios, en particular aquellas encargadas de reparar los daños causados por la radiación ultravioleta. Esta pérdida de enzimas podría estar relacionada con una esperanza de vida más corta en los mamíferos modernos, así como la necesidad de protección solar.

Además, se descubrió que los mamíferos tienen un número limitado de dientes en comparación con ciertos reptiles, lo que podría ser resultado de diferencias genéticas evolutivas.

A pesar de estas peculiaridades, algunas especies como las ballenas y los humanos pueden vivir hasta edades avanzadas. Sin embargo, comprender los factores genéticos que influyen en el envejecimiento es importante para controlar las enfermedades relacionadas con la edad.

El estudio también plantea la necesidad de explorar el «cuello de botella de la longevidad» para obtener información valiosa sobre cómo los cambios genéticos afectan la esperanza de vida. Los científicos creen que comprender este aspecto podría abrir nuevas puertas en el campo de la investigación sobre el envejecimiento y brindar posibles enfoques para una vida más larga.

En definitiva, la hipótesis planteada por Magalhães respecto a la relación entre la duración limitada de la vida humana y la era de los dinosaurios abre un campo de investigación fascinante que podría ampliar nuestra comprensión del envejecimiento y potencialmente mejorar la calidad y duración de nuestras vidas.

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